El padre de Nicolás Salmerón y Alonso, médico de profesión, y de ideas liberales, había marchado a tierras almerienses desde Torrejón de Ardoz, para establecerse en el pueblo de Alhama de Almería, donde se sentía más a resguardo de la política represiva del absolutista Fernando VII.
En dicha localidad almeriense nació Nicolás Salmerón. En Madrid, estudió Filosofía y Letras y en esos años de carrera establece contacto con algunas de los más relevantes intelectuales de la época, como Julián Sanz del Río -de cuya mano se introduciría en la corriente filosófica del krausismo- o Francisco Giner de los Ríos, con quien colaboraría en la fundación de la Institución Libre de Enseñanza.
Son éstos también los años de sus primeros pasos en la vida política, en el marco del partido Demócrata, . Desde estos primeros momentos la personalidad de Salmerón queda ya definida por una gran capacidad de trabajo, unida a una sólida formación intelectual y a una honestidad y coherencia en su conducta que en ocasiones llegaría a resultar contraproducente para su carrera política.
Es lógico pues, que mi paisano se encontrara entre las víctimas de la política represiva que caracterizó los últimos años del reinado de Isabel II. Fue separado de su cátedra en la llamada “primera cuestión universitaria”, y necesitado de medios de vida, abrió el Colegio Internacional, para los docentes progresistas, sin duda, un precedente de lo que años más tarde será la Institución Libre de Enseñanza, abanderada por mi admirado “Francisco Ginés de los Ríos”.
Por su gesto de lucha en defensa de la Educación Pública, Nicolás salmerón fue acusado de conspiración y por ello detenido y encarcelado. En medio de esta actividad política y profesional, es también cuando Nicolás Salmerón define su postura ante la iglesia católica denunciando las constantes condenas de la Santa Sede contra las nuevas corrientes ideológicas.

A través de dos artículos publicados en la “Revista Democrática”, Salmerón plantea el antagonismo entre la civilización moderna, asentada en la razón y la libertad de conciencia, y la doctrina católica.
La convulsa situación política que siguió al derrocamiento de Isabel II, le llevaría al primer plano de la actividad política. Sus intervenciones en las famosas reuniones del circo Price, en octubre de 1868, en las que los republicanos discuten sobre el carácter de una hipotética república en España, ponen de manifiesto su sentido común, al defender doctrinariamente la fórmula federal, pero reconociendo la conveniencia de adoptar en un primer momento la fórmula unitaria, más adecuada a la escasa formación política del pueblo español..
Con la proclamación de la República, Salmerón alcanzaría su máximo protagonismo. Ministro de Gracia y Justicia bajo la presidencia de Figueras, se mostró decidido defensor de la independencia del poder judicial ante el político y trabajó en pro de la abolición de la pena de muerte.
Presidente de las Cortes durante la etapa de Pi y Margall al frente del Ejecutivo, seguirá mostrándose partidario de una política de prudencia en el proceso de implantación del federalismo en España. Presidente del Ejecutivo desde julio de 1873, dio los primeros pasos encaminados al restablecimiento de una situación de orden sin la que la supervivencia de la República resultaba inviable, dimitiendo tras siete semanas en el poder antes que poner su firma en la sentencia que condenaba a muerte a varios soldados desertores en el frente de batalla carlista.
La Restauración de los Borbones significó el retorno a la persecución que, como en los años finales del reinado de Isabel II, le supusieron nuevamente la separación de la cátedra, pena similar a la que sufrieron otros profesores –como Giner de los Ríos o Azcárate- que, como Salmerón, se erigieron en defensores de la libertad de cátedra.
Desterrado en Lugo, hubo de dedicarse al ejercicio de la abogacía para sobrevivir y, como ya hiciera a raíz de la primera cuestión universitaria, buscó con otros compañeros una vía alternativa a la enseñanza controlada por el Estado a través de la creación de la Institución Libre de Enseñanza. Poco después suscribiría el manifiesto del Partido Republicano Reformista de Ruiz Zorrilla, lo que llevaría al gobierno canovista a ordenar su detención. Para evitar un nuevo ingreso en la cárcel, Salmerón abandonaría España, permaneciendo la casi totalidad de su exilio en París.
Afianzada la Restauración como sistema político, el gobierno liberal de Sagasta decidió reintegrar a sus cátedras a los profesores expedientados. Sin embargo, Salmerón no regresaría a España hasta cuatro años más tarde, momento en el que no sólo retomaría su labor docente, sino que supondría su reintegro a la vida política parlamentaria. Su prestigio, no sólo se consolidó sino que se incrementó y en 1903, fue designado líder de la Unión Republicana, un intento de superar la histórica fragmentación del republicanismo español a lo largo de la Restauración, que se tradujo en un importante avance en las elecciones generales de 1905, consiguiéndose 30 escaños.
Con setenta años, Salmerón vuelve a erigirse en defensor de la libertad de expresión en los debates sobre la Ley de Jurisdicciones y, en parte como consecuencia de su aprobación, se producirá la alianza con los regionalistas catalanes a través de Solidaritat Catalana que, con el político almeriense como líder, consiguió unos resultados más que aceptables en las elecciones generales de 1907. El 20 de septiembre de 1908, a los 71 años, moría el político republicano, que sería enterrado pocos días mas tarde en Madrid, en medio de una multitudinaria manifestación. De su labor como filósofo, como docente, como abogado y, muy especialmente como hombre público, destaca sobre todas sus características, la honestidad con que siempre actuó y la coherencia entre doctrina y acción, convirtiéndose Nicolás Salmerón en el prototipo del político honesto que nunca anteponía sus intereses personales al bien general.
Bibliografía cronológica de Nicolás Salmerón:
Discurso leído ante el claustro de la Universidad Central por D. Nicolás y Salmerón y Alonso en el acto de recibir la investidura de Doctor en Filosofía y Letras, Madrid 1864 (Impr. de F. Martínez García), 69 págs. Tema: La Historia Universal tiende a restablecer al hombre en la entera posesión de su naturaleza.
- La Internacional defendida por N. Salmerón y F. Pi y Margall, Publicaciones de la Escuela Moderna (Biblioteca Popular los Grandes Pensadores, 24, segunda serie), Barcelona 1867, 95 págs.
- Legalidad de la Internacional / Discursos íntegros pronunciados… por los ciudadanos Fernando Garrido, Emilio Castelar, Nicolás Salmerón y Pí Margall, precedidos de una introducción de Ramón de Cala, F. Escámer, Madrid 1871, 144 págs.
- Proyecto de bases de la Constitución Republicano-Federal de España…, por Nicolás Salmerón y Alonso y Eduardo Chao, 2ª ed., Madrid 1873 (Imp. Labajos), 16 págs.
Un caso entre mil ó La prensa y la dictadura: datos interesantes para la historia de España en el año de gracia de 1876, por un periodista viejo. Madrid 1876 (Imp. A. Iniesta), 96 págs.
- Discursos parlamentarios, con un prólogo per D. Gumersindo de Azcárate. Gras y Cía., Madrid 1881, 380 págs.
- Instrucciones para la organización del Partido Unión Republicana, Madrid 1903 (Imp. de «La Prensa de Madrid»), 12 págs.
- Partido republicano, contra el juramento: discurso parlamentario pronunciado en las Cortes el día 17 de Julio de 1903, por D. Nicolás Salmerón Alonso, Madrid 1903 (Imp. «La Prensa de Madrid»), 32 págs.
- La obra común de los obreros y de los republicanos: discurso de D. Nicolás Salmerón y Alonso pronunciado… ante los obreros ferroviarios que constituyen la Asociación La Locomotora invencible, R. Velasco, Madrid 1904, 20 págs.





















A XARBET..: disculpa en uno de los arreglos del blog…se me fue todo al garete…y menos mal que he podido recuperar los post…porque el sistema guarda una copia)
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Magnifico articulo Lola, muy bueno. Gracias.Comentario por Frederic Samuel Perez — J Septiembre 2008 @ 5:37 pm | Editar
Comment por colombine — J Abril 2009 @ 11:06 am